lunes, 25 de octubre de 2010

Impotencia

Comienzas un curso sumido en la soledad de ser el nuevo; otra localidad, otras costumbres, otros lugares, y por supuesto otras personas...
El primer día de clase vagas con la vaga esperanza de encontrar alguien como tú, no ya tan solo perdido, si no que buscas con la ilusión de encontrar a tu ideal hecho persona, algo raramente posible. Pero, ese día, ¡Paff! aciertas, resulta que esa persona existe, y algo recorre tu cuerpo, pero, ¿El qué? Sin saber el que, te acercas, sin poder mediar mas de dos palabras, y eludir el tema para irte a otra parte sin saber que hacer, si que decir, solo esperar a que deje de mirar para poder decirte a ti mismo que eres un gilipollas.
Irremediablemente bajas la cabeza cada día, ya que su aula no está a mas de una puerta de la tuya, y la ves a diario, cada hora, cada momento que sales te tropiezas con ella, y en ninguno de esos instantes te atreves a decir nada...
Haces amigos, todo te va marchando algo mejor, pero, es imposible que todo vaya bien, así que sencillamente, cada recreo, donde dejabas (durante 25 minutos) de pensar en esa persona, resulta que te la cruzas una, y otra vez, delante tuya...
Tus compañeros te preguntan por que migras tanto de situación, por que unos días estas junto a la puerta en los recreos, y otros apoyado en el barandal de la escalera, y entonces, te das cuenta de que, incluso sin quererlo, eres tú el que sigue a esa persona, eres el que, inconscientemente la sigues allá donde vaya, y odias hacer eso, a la vez que te encanta, ya que tu mente te brinda la ocasión de poder verla, sin tener que cargar con la idea de que la sigues, aunque sepas que así es.
Un día lago puede contigo, estás jugando a las cartas con los compañeros, y no aguantas el ansia de preguntar quien es ella, de donde a salido, pero nadie te responde... Tú sabes que te mienten... viste a uno de ellos junto a ella en la cafetería, y al menos, debe de saber su nombre.
Insinúas eso, como el que no quiere la cosa días después, y en ese momento a él se le escapa el nombre de esa persona, intenta corregirlo y decir otro equivocado, pero tú sabes que ese es su nombre, y corres a Internet a buscarla.
Aparecen cientos de personas llamadas así, pero reconocerías su fotografía desde lejos, y la ves, allí, tan lejos y a la vez tan cerca gracias a Internet...
Dando prueba de tu insignificancia, entablas conversación con esa persona por Internet, después de tanto tiempo al fin puedes tener una especia de "contacto" con ella, por así llamarlo... Al día siguiente hablas con ella, se rompieron todas las fronteras, ahora puedes hablar con ella, pero, las palabras no quieren salir de tu boca, por mas que tú lo desees, la ves delante tuya y solo dices estupideces... ¿Qué es eso? ¿ Acaso es impotencia?

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