miércoles, 27 de octubre de 2010
Tristeza
Levantarte a las seis, buscar la ropa, preparar la mochila, coger el dinero, buscar una toalla, abrir el grifo, esperar a que el agua se caliente, entrar en la ducha, entrarte espuma en los ojos, no ver nada, salir de la ducha, secarte corriendo dejando medio cuerpo sin secar, vestirte, ponerte una muñequera, luego la otra, ponerte los dos colgantes y el anillo, salir a la calle con el pelo empapado y el mp4 con metal a tope, subir toda la calle, parar a respirar, bajar la calle de al lado, entrar en una casa ajena, entras, encuentras a que la propietaria aun no se ha vestido, el primer día te impresiona, el segundo te pone, el tercero te da casi igual, llevas un mes iendo a clase, por lo cual ya es rutina. Te montas en su coche, habláis de nada, mirando el paisaje, aun nocturno, y miles de cosas invaden tu cabeza al ver esas montañas... Llegas a clase, seis horas acompañado de indeseables, solamente amenizado por veinticinco minutos de impotencia (post de abajo), sales en plena calor de tarde, todos se dan de ostias y empujones por salir, a ti no te importa dado que corras mas o menos, el coche saldrá a la misma hora, así que sales tranquilo, la ves, intentas pasar, disimulando lo que realmente quieres hacer, dado que razones de peso te lo impiden, subes al coche, pero esta vez con un compañero mas, de nuevo el mismo camino que por la mañana, pero al menos pudiendo hablar con tu compañero, cosa que dura poco dado que os habéis estado viendo y no tenéis nada que contaros, llegando a tu localidad, estas deseando tirarte, el aire acondicionado te sienta mal, pero no te echan cuenta, así que toca tragar hasta que llegas. Cuando llegas te encuentras un plato de comida fría sobre la mesa, y ves que estas completamente solo, tu mochila se resbala poco a poco por tu brazo, hasta que se golpea contra el suelo, creando un sonido como de reglas partidas, pero en ese momento no te importa, ya que en tu mente solo existe la soledad... Siempre has estado solo, pero nunca te has sentido así, sin nadie esperando tu llegada, te sientes como una hormiga, saben que llegaras, y que te volverás a ir, así que pasan de preocuparse, ahí te das cuentas de que tantos años de libertad por parte de tus padres te está pasando una factura mas gorda de lo que esperabas. Pasas de comer, eso te revienta el apetito, te sientas junto al ordenador, abres un juego, pones tu cuenta, y dejas de ser tú durante horas, llega tu amigo y compañero, él, después de haber aprovechado la tarde (no como tú), te propone ir a tomar algo. Te cuelgas la cachimba a la espalda, y partes hacia algún bar donde beber solo para olvidar. Llega la noche, pero, ¿Para qué irse? Allí estás bien, e ignorante del resto del mundo, sigues bebiendo. Llega la hora de cerrar, tienes que marcharte, llegas a tu casa, ves a tu madre en la cama, es la única vez que la ves a lo largo del día, al meterte en la cama piensas en eso, en tus padres, en los que eran tus amigos, en que no has hecho nada de clase, en que estas perdiendo a tu amor por un capricho imposible, en que a este paso no llegarás a los 20 años, y cuando miras al lado ves que tienes solo una hora para dormir, y volver a empezar de nuevo, en ese momento no aguantas mas, y rompes a llorar.
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