jueves, 28 de octubre de 2010

Decisión

Toma asiento, coge un lápiz, busca el papel adecuado, arrástralo frente a ti, deja la mente en blanco, mira a algún punto indefinido, traza una linea, obsérvala, piensa cuantas cosas podrán salir de ahí, piensa en todas y cada una de ellas, y traza otra linea de forma arbitraria, sin que tenga nada que ver con todo lo anterior, ahora sin mirar, piensa en algo, algo que halla pasado hoy que te halla llenado interiormente, y empieza a desahogarte en el papel, no pienses en el acabado, ya que no existe para ti tal cosa, míralo, no es nada, pero al mismo tiempo lo es todo, saca cualquier linea de uno de sus extremos, y a partir de ahí empieza a dibujar, deber tener en cuenta que el resto de las lineas también forman parte del cuadro, así que úsalas para crear, inventa cosas a partir de eso, no importa que no existan en el mundo real, ya que tu mente será un mundo aparte una vez que consigas dominar esa técnica, cuando consigas verle forma, acaba con él, coge lo primero que tengas a mano, ya sea acrílico, oleo, o algún trozo de donut con chocolate, y cuando te hayas cargado tu obra, intenta arreglarla, te será un desquicio mental, no pensaras en otra cosa que en arreglarlo, cuando vayas acabando, te habrás dado cuenta de que te mola esa idea, así que volverás a destrozarlo, y a volver a crear, y cuando te entre el sueño, lo dejaras sobre la mesa y lo observarás, y pensaras en dos cosas, tan sencillas como que te habrás desahogado y olvidado de tus problemas, y que ese cuadro, será el favorito de toda tu colección.

No hay comentarios:

Publicar un comentario